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lunes, 20 de agosto de 2018

VOLVIENDO A LA VIDA EN PEQUEÑO


Aunque, si lo pienso bien siempre he tenido tendencias minimalistas, ha sido en los últimos tiempos cuando de manera más consiente he dejado que esta filosofía de vida entre en mi vida. ¿Pero qué es el minimalismo como filosofía de vida?
Como cualquier tendencia vital, hay tantas definiciones como personas que la practican, pero en esencia se trata de buscar el modo de simplificar nuestra vida para quedarnos con lo esencial, con aquello que realmente es importante para nosotros y poder vivirlo plenamente.
Para ello, lo más fácil es ir limpiando, despojando nuestra vida de todas aquellas cosas que nos sobran, que nos roban más de lo que nos dan.
 Aunque al principio puede parecer que estamos hablando de una simple limpieza de los espacios, realmente es mucho más y según vas ahondando en esa limpieza te vas encontrando con diferentes objetos, relaciones, actividades e incluso pensamientos que son malos para ti y vas sintiendo una mayor necesidad de liberarte, de bucear en lo más profundo de tu vida para ir simplificando.
Hecha esta introducción quiero explicarme como empezó todo.



MI INICIO EN EL MINIMALISMO

Si me sigues desde hace tiempo sabrás que siempre he buscado formas de simplificar las tareas del hogar, maneras de limpiar que fuesen económicas, sanas y ecológicas y modos de rentabilizar nuestros recursos reutilizando y reciclando todo lo posible para ahorrar unas monedas a nuestra cartera y recursos a nuestro planeta. Sin embargo ha sido tiempo atrás cuando he dado un nuevo giro de tuerca a esa situación.
Hace algo más de un año empecé a sentirme cada día peor, empecé a perder las fuerzas y las ganas de trabajar y abandoné de manera momentánea mi blog y mi canal de YouTube. No sabía que me estaba pasando y pensé que un descanso me vendría bien.
 Lo que no sabía es que dentro de mí estaba creciendo un tumor cancerígeno que se llevaba mis fuerzas y mi capacidad de trabajo.
 Mi cuerpo maltrecho luchaba contra un mal que yo no podía controlar y poco a poco me estaba matando. Aunque tal vez en otra ocasión me detenga mas en este tema ahora solo lo saco a colación porque la idea de lo efímera que puede ser nuestra vida me hizo centrarme en lo importante y sentí un deseo irrefrenable de liberarme de cosas inútiles, de relaciones inútiles, de obligaciones autoimpuestas. 
Y con cada objeto obsoleto que salía de mi casa, con cada contacto caduco que borraba de mi agenda, sentía como si literalmente estuviera quitando un peso de mis hombros que me permitía vivir más y mejor lo que realmente es importante para mí.
Por eso, porque tras verle la cara de cerca a la muerte, he “reaprendido” lo hermosa que es la vida, he decidido contar mi periplo hacia lo esencial, hacia lo más importante, sin más ornamentos ni cosas/vivencias que no sean realmente importantes para mí.


En próximos post, quiero ir explicándote cómo lo he hecho, en qué punto del camino me encuentro, y hasta dónde quiero llegar. Si quieres, puedes acompañarme en este camino. Tengo un café preparado para ti. Simplemente suscríbete a mi blog si aún no lo has hecho, y recibirás notificación de cada pequeño capitulo. ¿Me acompañas?

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